LI ENCUENTRO A.M.Y.P. COMUNIDAD DE ARAGÓN: FUENTES DE EBRO Y AZAILA
Por Julio José Moreno Jaime

El pasado sábado 27 de septiembre de 2014, fue la primera de las dos jornadas mineralógicas que la A.M.A. (Asociación Mineralógica Aragonesa) compartió, como anfitriona, con una representación de A.M.Y.P. (Asociación de Museos, Grupos y Colecciones de Mineralogía), que había elegido Aragón como destino de la última de las convocatorias que, periódicamente, hace para aquellos socios interesados en recorrer España, en busca de yacimientos interesantes y lugares visitables de claro interés mineralógico. Se unieron a estas jornadas, Joan Martínez Bruguera y su esposa Nuria.
El primero de estos lugares emblemáticos fueron las conocidísimas canteras de alabastro de la localidad zaragozana de Fuentes de Ebro, origen de los mundialmente conocidos y apreciados cristales de yeso. Sobran las palabras para describir tales ejemplares, que figuran en la inmensa mayoría de las vitrinas de los buenos aficionados y coleccionistas, e incluso en los Museos de Minerales más reconocidos a nivel mundial. Sin embargo, la perspectiva de recolección no pintaba bien. Tales canteras (en su mayoría) están abandonadas e inactivas desde hace varios años, debido a la poca salida y escasez de pedidos y/o falta de rentabilidad de las mismas, por parte de las empresas concesionarias y titulares de las explotaciones. Ante la falta de actividad pocos lugares ofrecen alguna posibilidad de recuperar los tan afamados cristales. Taludes deslizados, frondosa vegetación por los poco o nada cuidados caminos y la natural erosión de la climatología ensombrecían la bonita mañana que se nos presentaba por delante.


Canteras de Yeso de Fuentes de Ebro

Una primera incursión por la primera cantera que se visitó, no ofreció nada relevante y mucho menos espectacular, aunque el afán y las ganas sacaron a la luz pequeñas muestras de lo que en otro tiempo hubieran sido memorables ejemplares. Todos nos llevamos algo, y con ilusión fuimos en pos de otra cantera, en la que, eso sí, con bastante esfuerzo y tesón, se recuperaron ejemplares representativos dignos para satisfacer las perspectivas de nuestros visitantes y amigos, que quedaron complacidos y satisfechos. No eran ejemplares extraordinarios pero llenaron de ilusión y orgullo a aquellos que los trabajaron.


Fernando en difícil posición para obtener cristales de yeso

El implacable reloj nos marcó el momento de ir a comer a un conocido restaurante de Fuentes de Ebro, y tras una buena comida y mejor sobremesa, no muy prolongada, nos fuimos a realizar la segunda de las excursiones a otro lugar también emblemático y clásico de los yacimientos aragoneses: el paraje de “Los Pedreñales” en la turolense localidad de Azaila, en donde, lamentablemente también, ya no es nada fácil encontrar los, en otro tiempo abundantes, cristales de celestina de color anaranjado-miel, y las conocidas geodas de cuarzo amatista que el abundantísimo sílex presente en el terreno daba con no poco esfuerzo y riesgo, ya que de todos es conocida la cualidad, por otra parte bien útil, del corte de las esquirlas y aristas de dicho sílex aprovechada por los habitantes locales para los trillos de otras épocas.


Paraje “Los Pedreñales”

De nuevo el reloj, mejor dicho la luz diurna, nos marcó el final de la jornada. Con suerte alterna, y con algún ejemplar en la mochila, concluyó la primera de las etapas de la visita, desde donde, como por aquí se suele decir, “cada mochuelo a su olivo”.


Comida en Fuentes de Ebro

Ducha, cena y a dormir, porque al día siguiente nos esperaba la visita guiada a la mina Santa Rosa de Tierga, en la comarca del Aranda.
Pero esa, es otra historia…