MINAS DE RIOTINTO (HUELVA)
Por María Antonia Royo

En el año 2000, en unas vacaciones a Matalascañas en la provincia de Huelva, nos acercamos a visitar las famosas minas de Riotinto. Al llegar allí, tuvimos la oportunidad de contemplarlas en un tren turístico con los vagones restaurados y que nos dio la idea de cuál fue su pasado minero.


Realizamos el recorrido con un guía, que cuenta la historia de estas minas, por el entorno que ha quedado después de su abandono. Llama mucho la atención el color del río que hace honor a su nombre “RÍO TINTO” por la alta concentración de minerales, los microorganismos que existen y que hacen que el PH se mantenga muy bajo.

En la edad del Bronce, los tartesos y los fenicios se interesaron por estas tierras, ricas en metales como oro, plata, hierro, etc. Luego vinieron los romanos con técnicas más avanzadas y muy expertos en la minería.

Recorriendo la zona, vas viendo restos de escorias, diversos yacimientos y ruinas de otras épocas.
Luego, se visita la Corta Atalaya cuya explotación a cielo abierto tiene unas dimensiones aproximadas de 1.200 metros de largo, 900 metros de ancho y unos 350 metros de profundidad y cuyo círculo mide alrededor de 2.000 metros cuadrados. ¡Un grandísimo “agujero”!

Con estas dimensiones, el pueblo de Riotinto que se localizaba en el lugar de la Corta Atalaya, tuvo que ser trasladado al sitio en el que se encuentra hoy.
En uno de los grandes “anillos” de Corta Atalaya, se encuentra una locomotora al lado de la entrada del pozo Alfredo, siendo referencia de sus grandes dimensiones.


En el siglo XIX, los ingleses mediante un consorcio, compraron las minas con el nombre de “RIOTINTO COMPANY LIMITED“ explotándolas, aproximadamente, hasta el año 1954 en que volverían a estar en manos de los españoles.

Hay una gran variedad de minerales, de los cuales destacan: cobre nativo, plata, pirita, tetraedrita, calcantita, voltaita, pirolusita, coquimbita, barita, goethita, covellina, cuprita, cerusita, malaquita, azurita, etc.
Por último, en estas minas se han realizado documentales y películas destacando “El Corazón de la Tierra”.

ETIMOLOGIA DE LOS MINERALES
Por María Antonia Royo - Boletín Nº 10

Los minerales, ya conocidos desde la antigüedad, tienen a sus espaldas historias milenarias y siempre han ejercido una atracción especial sobre el hombre.

Sus formas, colores, brillos y otras cualidades llamaron su atención. Muchos de sus nombres les fueron puestos según estas características o por el parecido con algún aspecto determinado de la naturaleza o bien con cualquier otro objeto que en aquel momento estuviera allí presente; todo esto y más le producía al hombre una gran curiosidad ya en tiempos remotos.

Asimismo, los minerales son fuente de riquezas, puesto que con ellos se pueden elaborar multitud de materiales y utensilios, con los cuales el ser humano no ha dejado de progresar. Ya en la prehistoria el sílex, pirita, hierro, etc. proporcionaron al hombre primitivo herramientas y útiles necesarios para sobrevivir y, hoy en día, seguimos empleándolos y necesitándolos.

Tengo un archivo bastante completo y, gracias a él, empecé a conocer los minerales. Vienen cosas muy interesantes, algunas de las cuales me gustaría compartir con vosotros en este Boletín y así, de esta manera, poderlos conocer un poco mejor.

Actinolita

Su nombre deriva del griego AKTIS (= rayo de sol) y LITHOS (= piedra), en alusión a su aspecto acicular o radiado. Entre las variedades de la actinolita destaca la nefrita de color verde y compacta, utilizada en joyería en lugar de la más apreciada jadeíta. En el pasado era considerada como la panacea de las enfermedades renales (NEFROS, en efecto, significa riñon en griego).

Amianto

Su nombre en griego significa "incombustible" y hace referencia a su propiedad más importante: su notable resistencia al fuego. Se denominó también asbesto, palabra griega de etimología afín a la precedente.
Presenta dos variedades: el amianto de serpentina y el amianto de anfíbol. Ambas variedades se caracterizan por presentarse en fibras filamentosas blandas y flexibles. Las fibras más largas pueden ser utilizadas para obtener tejidos ignífugos.
Junto a otros productos el amianto se empleaba como aislante térmico, acústico y eléctrico, en la preparación de discos de fricción y como material para la construcción. Por desgracia, ha resultado nocivo para la salud humana, por lo que su manipulación y dispersión en el medio ambiente ha sido prohibida.

Casiterita

Aunque su nombre, procedente de la palabra griega KASSITEROS (= estaño), fue introducido en 1832 por el mineralogista francés Beudant, la casiterita ya era conocida hace más de 5.000 años, durante la edad del bronce. Se trata, en efecto, de la más importante fuente del estaño, que, junto al cobre, es necesario para obtener el bronce.

Amatista

Es una variedad de cuarzo distinguida por su color violáceo más o menos intenso. En Egipto y en Asia Menor era una de las tres gemas más utilizadas para la obtención de joyas, sellos y tallas.
Los antiguos griegos sostenían que la amatista constituía un excelente remedio contra los efectos del alcohol, de ahí su nombre AMETHISTOS (= que impide la embriaguez), aunque, según Plinio, el nombre podría derivar más exactamente de su color, en ocasiones similar al del vino tinto.
El principal significado simbólico de la amatista era de tipo religioso o sagrado; es citada en la Biblia como una de las doce piedras colocadas sobre el pectoral del sumo sacerdote que conserva los nombres de las doce tribus de Israel.
Durante la edad media la amatista pasó a ser la piedra de los obispos y de los cardenales, símbolo de paz, castidad y desinterés por los bienes del mundo terrenal, además de representar el color de la pasión en la tradición religiosa cristiana.

Azurita

Es un carbonato de cobre que, como sugiere su nombre, presenta un intenso color azul. Procede del persa LAZA WARD (= azul).
Es un mineral conocido desde la antigüedad; de hecho, una vez pulverizado, era empleado para preparar un pigmento azul muy apreciado por los pintores. Este color, sin embargo, es inestable, dado que la azurita con el tiempo se transforma en malaquita de color verde. Por ese motivo muchos frescos de Giotío en lugar del originario color azul presentan actualmente tonalidades verdosas. Por otra parte, los indios de América utilizaban la azurita para obtener joyas.

Cobaltita

En este mineral, bastante raro y similar a la pirita, su nombre tiene relación con su composición química. Se trata de un sulfoarseniuro de cobalto.
El término cobalto deriva, a su vez, del latín medieval COBALTUM, voz creada por Paracelso a partir del antiguo término alemán KOBOL . Este último término designaba a unos duendecillos de los bosques que robaban de noche los minerales de plata y los cambiaban por otras especies muy similares, pero sin ningún valor.

Crocoíta

Este espléndido mineral, ciertamente uno de los más buscados por lo coleccionistas, era conocido en el pasado con el nombre de Plomo rojo de Siberia, debido a que procedía de las famosas minas de Berezov en los Urales centrales.

Sal gema o Halita

Con el término de sal gema se designa un producto natural del cual se obtiene la sal común o sal de cocina, sustancia indispensable en la alimentación del hombre y de los animales. Constituida por cloruro de sodio, la sal, que también se puede obtener muy pura en las salinas, ha representado desde tiempos antiguos un producto muy importante usado para conservar alimentos (salazones), como producto muy apreciado en los intercambios e, incluso, como moneda.
Los romanos la establecieron como objeto de monopolio por parte del estado y sus soldados cobraban determinada cantidad de sal, de lo que procede el término "salario".
La sal era también empleada como símbolo de sabiduría en ritos religiosos. Simboliza, asimismo, la esterilidad y por ese motivo se rociaban con sal las ruinas de las ciudades conquistadas, por entender que así se hacía estéril e infecunda la tierra.
El nombre de halita procede del griego HALS (= sal) y LITHOS (= piedra).