EXCURSIÓN A TORÁS (CASTELLÓN)
Por Felix Etayo Pardo

Hay ocasiones como ésta, cuando se quiere salir al campo, en las hay que madrugar luchando un poco con la pereza, porque el camino que tenemos que recorrer es bastante largo. Pero la ilusión de ir a un yacimiento que todavía no conocíamos, con buenas perspectivas de hallar minerales interesantes, hizo que todos los que nos pusimos en marcha un día de finales de verano saliéramos contentos al tomar la autovía.

Previamente hubo que documentarse algo sobre los aspectos geológicos y mineralógicos del lugar, que posee distintas ubicaciones de entre las que destaca la cantera de los Arenales.

El acceso a la misma es fácil, pues se sitúa a un centenar de metros a la derecha de la carretera en la misma entrada del pueblo de Torás, entre unos preciosos parajes.

Una vez llegados empezamos a buscar en las diabasas que constituyen la roca unas pequeñas geodas, con micros de hermosos cristales de diversos minerales, entre los que destacan la oligoclasa, pumpellyita, clinozoisita formando bonitos conjuntos y otros varios como epidota, titanita , biotita, hematites, magnetita, pirita, circón, clinocloro, etc. También talco en escamas en el contacto de las diabasas con la roca base.

Así pasamos la mañana, eso sí un poco sofocados porque el calor apretaba de lo lindo, pero ya se sabe que sarna a gusto no pica y no creo que nadie lo lamentara demasiado.

La comida la hicimos en un bello parquecito junto a una fuente cerca del embalse de Camarillas, donde, entre todos, comentamos las incidencias de la mañana, charlando animadamente.

Por la tarde estuvimos un rato en el afloramiento del Alto Berna, situado a la izquierda de la carretera a unos trescientos metros, donde se encontraron algunos cuarzos pequeños azulados no muy vistosos aunque Paco, como es natural en él, dio con una pieza estupenda, solo para darnos envidia.

Luego, cansados pero satisfechos, vuelta a casa comentando en los coches lo acaecido en la jornada y a la espera de otra salida igual de agradable.