RECOGIENDO JACINTOS DE COMPOSTELA
Por Mª Antonia Royo

Pasar, aunque sólo sea un día en Albarracín, es todo un lujo. Una ciudad preciosa y encantadora, de estilo medieval. Las Murallas, que es lo que más destaca por su emplazamiento, fueron construidas según él terreno que presentaba la ciudad; otros sitios son el Catillo del Andador, la Iglesia de Santa María y la Catedral del Salvador, el Palacio Arzobispal, el cual acoge el museo Diocesano donde podemos encontrar expuestos tapices flamencos, objetos de orfebrería, y mucho más. Lo que resulta más interesante y curioso es un pez de cristal de roca del siglo XVI. 

Sus calles empinadas exigen ir con zapato cómodo para poder disfrutar de la ciudad. Sierra llamada de Albarracín en la que la naturaleza se ha portado bien. Podemos encontrar valles, praderas, bosques, peñas, barrancos, el río Guadalaviar, y un conjunto geológico llamado Rodeno. En sus pequeñas cuevas, se encuentran pinturas rupestres.

En los pueblos de alrededor podemos encontrar minerales. Pasado el pueblo de Calomarde hay cristales de cuarzo de la variedad “Jacinto de Compostela”, la mayoría de color blanco y, alguno rojo, asociados a yesos del Keuper. También encontramos la variedad de dolomita llamada teruelita, de color negro.

Ha sido un día muy interesante para volver.


VISTA AL FONDO DE LA CATEDRAL DEL SALVADOR ALBARRACÍN


MURALLAS DE ALBARRACÍN


CALOMARDE ZONA DE JACINTOS Y TERUELITAS

 

CALOMARDE ZONA DE JACINTOS DE COMPOSTELA

 

CALOMARDE ZONA DE JACINTOS DE COMPOSTELA Y TERUELITAS